viernes, febrero 05, 2016

 Urge rescatar belleza malecón de Santo Domingo

Por Emilia Santos Frías

El malecón de Santo Domingo, guardián de  cultura, historia, cómplice de héroes. De  grandes y valientes  dominicanos; de   personas enamoradas; atletas y artistas. Ese regalo de la naturaleza y los avances de la civilización; carta de presentación ante el extranjero y hasta la sala de nuestro país, hoy luce abandonado.














Viaje en coche, por el malecón y la zona colonial de Santo Domingo.

Este, nuestro malecón; de fascinante belleza, que atrapa al visitante. Actualmente, muestra contaminación por basura, hoyos, abandono, poca iluminación, inseguridad en mucho de sus tramos. Problemáticas ocasionada quizás, por sus espectadores; muchos de ellos carentes de normas de urbanidad. Por la inercia de autoridades municipales y poco interés o coacción de las academias humanistas, así como, de gran parte de la sociedad civil, como ente vigilante.

Esa es la realidad, nuestro amado malecón, tan atractivo para todas y todos, los de aquí y los de allá. Se nos enferma ante nuestros ojos. La basura lo arrabaliza,  lo afea.

En malecón de Cuba 

La queja es constante, solo luce un poco cuidado de la Avenida Alma Mater  a la Avenida Francisco Alberto Caamaño Deñó, pero, recorre un trayecto mucho más largo. También, es común escuchar a extranjeros, al visitarle; al conocerle, expresar lo que claramente puede verse: “es muy bonito, pero lleno de basura”. Lo   que,  avergüenza y   es mala promoción del terruño, aquí y en playas extranjeras.

Lo cierto es, que nuestro malecón, necesita más cariño. Hace años se hace la denuncia, pero sólo han sido saneados algunos tramos. Y ese sentimiento puede expresarse mediante un plan operativo, de saneamiento permanente, que involucre gobiernos locales, autoridades de cultura y a la ciudadanía en general. Que  impida llegue a la inmundicia total; lo que ya ocurre en algunas áreas.

Es necesario rescatarle!. Es un espacio excelente para  elevar el nivel de salud, de quienes en él se ejercitan y buscan sus atractivos para el esparcimiento. Pero, la sarna impide disfrutar estos derechos. Rescatemos sus espacios de las manos de la roña. La comunidad debe también ocuparse!.

Su amplia plaza puede utilizarse todo el año para actividades culturales; no sólo para el carnaval; las piscinas de güibia en Semana Santa; caminatas de las sociedades médicas; sustento de comerciantes y pescadores. Al mismo tiempo, es necesario mayor nivel de limpieza, vigilancia física y electrónica, que garanticen seguridad ciudadana. Junto a esto, la población debe cumplir sus deberes ciudadanos.

El malecón debe ser además, una sala de exposición del arte nativo; para nuestros pintores, y así exportar rasgos de la dominicanidad. Urge sanearlo; convertirlo en escenario para el arte, pero, durante todo el año. Su hermosura le han convertido en uno de los malecones más fotografiado de Latinoamérica. Una marca país, debemos cuidarlo!.

Si le comparamos con otros como los de las hermanas islas Cuba y Puerto Rico; el nuestro, se enseñorea en gran medida. Pero en ella, durante vacaciones del pasado reciente, mis ojos no observaron basura. Eso fue lo que me asombró de La Habana. Durante días contemplé su entorno; en horas de la madrugada y  a primera hora del día; desde el piso ocho del Cohíba; sentía estar en algún lugar de la Avenida George Washington, en Santo Domingo; se parece en algo al nuestro.

Hice un monitoreo, y confieso que, aunque nunca vi al personal de limpieza, tampoco vi a ninguna persona tirar siquiera un papelito en las calles…, la realidad de nuestra ciudad es otra. Durante mi estadía en Cuba, recorrí su malecón, montada antiguos coches rojo, rubí y rosado fucsia, tipo chicle Bubble; Ford Edsel; preciosos  descapotables, año 1950; maravilloso!.

Tiempo después, admiré la zona histórica del Viejo San Juan, en Puerto Rico. Pequeña, coqueta, como la Isla de Coral, pero limpia. Pero ninguno, tan hermoso como el mío, hoy triste por la desidia.

Siempre me ha llenado, recorrer nuestros malecones, gracias a Dios somos bendecidos con media isla preciosa; tierra bañada por mares, palmo a palmo. Uno más acogedor que otro, dependiendo de la región del país, y la provincia; en el caso de Santo Domingo, lo he hecho desde que era niña.

Desde los tiempos de esplendor del inolvidable Eugenio María de Hostos, escenario de ídolos, como el campeón de la Bolita del Mundo: Jack Veneno y el Caballero Negro. Época de la amada lucha libre.

Hoy al transitarlo, nos ponemos en contacto con el mal olor del ambiente, en muchos de sus tramos. Y esto deja un amargo sabor de boca; apena. Tan hermoso,  tan maltratado!.

Conducir por sus calles con los vidrios del vehículo bajo, para airear los pulmones y disfrutar la vista plenamente, más que extasiarnos, nos entristece.

Sin dudas, Santo Domingo, tiene un malecón que recorre gran parte de la ciudad, tal como nos enseñaron ene geografía; único en belleza. Con variados hoteles cinco estrellas. Sin embargo, quizás por falta de responsabilidad y hasta sensibilidad, luce muy descuidado. Urge rescatar su fulgor!

La autora es educadora, periodista, abogada y locutora.